La seguridad de las motocicletas es fundamentalmente diferente de la seguridad de los automóviles porque los conductores están expuestos, sin jaula protectora, cinturones de seguridad ni bolsas de aire. Los motociclistas tienen 29 veces más probabilidades que los ocupantes de un automóvil de morir en un accidente por cada milla recorrida.
El equipo de protección adecuado es su primera línea de defensa: un casco aprobado por el DOT (que reduce el riesgo de muerte en un 37%), protección para los ojos, chaqueta y pantalones resistentes, botas hasta el tobillo y guantes que cubran los dedos. Muchos estados exigen cascos por ley, y todos los estados deberían, independientemente de la ley, usar siempre uno.
Esta categoría también cubre controles de seguridad previos a la conducción (T-CLOCS: neumáticos, controles, luces, aceite, chasis, soportes), la importancia de ser visible para otros conductores y técnicas de conciencia situacional que pueden salvarle la vida sobre dos ruedas.